Las temporadas de luciérnagas no ocurren al mismo tiempo. Si viajas por el mundo, verás que distintos meses traen diferentes escarabajos luminosos al aire de la noche. Cuando el clima se calienta en una parte del planeta, las luciérnagas despiertan del suelo. Trepan por los tallos, estiran sus alas y empiezan a brillar. En otros lugares, el aire se pone frío y los destellos paran hasta el próximo año.
A los amantes de estos insectos les gusta mirar el calendario de cerca. Saben que la primavera en Japón se ve muy distinta al otoño en Norteamérica. Si miramos mapas donde la gente comparte lo que ve afuera, podemos seguir el brillo mes a mes y país a país.
Chispas de primavera en Asia
Cuando llega la primavera a sitios como Japón y Corea del Sur, la tierra se calienta tras un largo invierno. Es entonces cuando insectos como Pyrocoelia rufa empiezan a moverse. En lugares como Namyangju y Chungcheongnam-do, estas criaturas despiertan con hambre. Buscan caracoles en el pasto húmedo antes de volverse escarabajos adultos que pueden iluminar la oscuridad.
La primavera es también cuando los pueblos hacen fiestas famosas para celebrar a los bichos luminosos. La gente se reúne cerca de ríos y bosques para ver el espectáculo. En Japón, pueblos como Tatsuno cuidan desde hace mucho los sitios húmedos donde viven las luciérnagas para que los visitantes disfruten del show nocturno. Esto pasa porque los insectos locales salen en grandes grupos cuando paran las lluvias de primavera y las noches se ponen suaves.
Noches de verano en Norteamérica y Europa
El verano trae luciérnagas a muchos más patios. En junio y julio, el pasto largo en Estados Unidos y Canadá se llena de luces parpadeantes. La luciérnaga Common Eastern Firefly es uno de los insectos más famosos que puedes ver en estos meses cálidos. Si la miras bien, notarás que su luz dibuja una letra J brillante en el aire. Ese destello es una señal secreta para hallar a otras luciérnagas.
Al otro lado del mar, en Europa, la luciérnaga europea trabaja duro en el pasto veraniego. A diferencia de las que prenden y apagan su luz al volar, las hembras de esta especie se quedan quietas en el suelo. Brillan con una luz verde y fija desde su cola para llamar a los machos que vuelan. En Inglaterra, Alemania y la República Checa, la gente busca estas luces verdes a lo largo de los senderos y jardines en las semanas más cálidas del año.
Brillos de otoño e invierno
Cuando el verano se va, muchos piensan que la temporada de luciérnagas terminó por completo. Pero si miras los mapas de ciencia ciudadana, verás que los insectos con luz siguen activos en septiembre. En sitios como Carolina del Norte, Ohio y Nueva York, la gente aún ve la luciérnaga Common Eastern Firefly. En lugares como Hong Kong, otros observadores registran especies como Pyrocoelia lunata y Stenocladius bicoloripes cerca de los caminos en el bosque.
Aun cuando llega el invierno al norte, a algunas luciérnagas no les importa nada el frío. La luciérnaga de invierno se mueve cuando bajan las temperaturas. En sitios como Quebec, Ontario y Massachusetts, la gente las halla sobre la nieve o caminando en los troncos de los árboles en días templados. No brillan como las de verano. Más bien caminan lento sobre la nieve y aguantan un frío que congelaría a otros insectos.
Planear un año viendo luciérnagas
Si quieres planear tu propio año viendo luciérnagas, debes pensar en dónde vives y cómo está el clima. En el hemisferio norte, el verano es la época clave para los shows nocturnos. En el hemisferio sur, las estaciones están al revés. Cuando es invierno en Norteamérica, es verano en sitios como Sudamérica, lo que trae otras especies locales como la luciérnaga rayada de Dixon en Venezuela.
Sin embargo, no hace falta comprar un boleto de avión para ver cómo cambia el año. Puedes mirar el pasto de tu propio vecindario mes a mes. Nota cuándo salen los primeros brotes verdes en primavera. Busca el pico de insectos con luz a mitad del verano. Mantén los ojos abiertos para ver a los insectos fuertes que siguen activos aun cuando las hojas de otoño caen al suelo. Cada lugar tiene su propio ritmo y cada mes del año guarda algo pequeño y brillante por descubrir.