Entra a un bosque oscuro por la noche y tal vez veas un destello de luz cerca de un tronco podrido. En nuestro mapa de Alitaptap, la gente científica ciudadana registró hace poco un gusanito de luz de Douglas fir en Fieldbrook, California, y gusanitos europeos brillando suavemente en lugares como Karlsruhe, Alemania. Pero a veces, la luz no viene de ningún insecto. Viene de un hongo que crece justo en la madera húmeda del suelo del bosque.
A primera vista, un hongo luminoso y una luciérnaga se ven totalmente distintos. Uno es un hongo arraigado en la tierra y el otro es un escarabajo volador con seis patas. Sin embargo, ambos seres vivos comparten un truco raro y asombroso. Pueden convertir sustancias químicas dentro de sus cuerpos en luz fría y brillante sin calentarse. En nuestro sitio de Alitaptap, la gente marca avistamientos de luciérnagas para ayudar a la ciencia a saber dónde viven estos bichitos luminosos. Entender otros organismos con luz nos ayuda a ver cómo funciona la naturaleza.
Dos formas de hacer luz fría
Dentro de una luciérnaga, la luz ocurre cuando una sustancia llamada luciferina se junta con oxígeno, con la ayuda de una enzima llamada luciferasa. Esta reacción química es muy eficiente. Casi toda la energía se vuelve luz en lugar de calor. Si la cola de una luciérnaga ardiera como un foco, se pondría hirviendo y cocinaría al bicho. En vez de eso, se mantiene fría al tocarla.
Los hongos luminosos usan un truco químico muy parecido. También dependen de la luciferina y la luciferasa para hacer luz. Pero lo hacen todo el día y toda la noche. Mientras una luciérnaga parpadea para mandar señales o buscar pareja, un hongo luminoso brilla con una luz verde, fija y suave toda la noche. El hongo no necesita parpadear porque no está tratando de hablar con otros hongos.
Vivir en mundos distintos
Pasan el día las luciérnagas escondidas en pasto alto, hojas secas o bajo la corteza de los árboles. Al llegar la tarde, especies como la luciérnaga oriental común empiezan a volar por campos y arroyos, brillando con señales amarillas o verdes. Su luz es un mensaje que se mueve en la oscuridad.
Los hongos luminosos se quedan quietos en un lugar. Crecen sobre madera vieja, troncos y ramas caídas en bosques húmedos. Su brillo verde y fijo viene del micelio, que es la red de hilos del hongo bajo la tierra, y a veces del sombrero mismo. Mientras una luciérnaga vuela para buscar nuevos espacios, un hongo se queda sujeto a su tronco.
¿Por qué brillan?
La ciencia sigue estudiando por qué distintos seres vivos hacen luz. Para las luciérnagas, el brillo sirve sobre todo para hablar. Cada especie tiene su propio ritmo de destellos, como un código secreto. Los machos vuelan con un ritmo fijo y las hembras en el suelo responden si les gusta.
Para los hongos, la razón es un poco distinta. Se ha visto que los hongos con luz usan su brillo nocturno para atraer insectos. Bichitos pequeños caminan sobre el hongo, recogen esporas diminutas en su cuerpo y se las llevan a otros troncos. La luz actúa como un letrero brillante en el bosque oscuro, ayudando a que el hongo lleve sus hijos a nuevos hogares.
Lo que esto significa para las luciérnagas
Cuando vemos juntos a los hongos luminosos y a las luciérnagas, notamos dos formas en que la naturaleza usa la luz fría para sobrevivir. Uno usa destellos en el aire para hallar amigos. El otro usa una luz fija en un tronco viejo para esparcir semillas.
Ambos grupos enfrentan grandes retos en nuestro mundo actual. Las luces brillantes de las calles y las casas pueden apagar las señales de las luciérnagas, haciendo difícil que se encuentren. Al mismo tiempo, cortar bosques viejos destruye los troncos húmedos donde crecen los hongos luminosos y donde las crías de luciérnaga buscan caracoles. Cuando anotas un avistamiento de luciérnagas en Alitaptap, ayudas a cuidar los hogares oscuros y tranquilos que estas maravillas necesitan para vivir.